Las vitaminas son sustancias orgánicas que carecen de valor energético propio. Son imprescindibles en los procesos metabólicos de los seres vivos ya que sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los nutrientes suministrados con la alimentación.
Las vitaminas son aportadas con la dieta ya que el cuerpo humano no es capaz de sintetizarlas. Como excepciones tenemos la vitamina D que se puede formar en la piel por la exposición al sol, y las vitaminas K, B1, B12 y el ácido fólico que se pueden formar en el intestino.
Existen dos tipos de vitaminas, las liposolubles, que se pueden disolver en las grasas y las hidrosolubles, que se disuelven en agua. En determinadas etapas de la vida, como son la infancia, el embarazo, la lactancia y la vejez, las necesidades de vitaminas aumentan. Hay circunstancias, como el consumo de alcohol, tabaco y drogas, que también provocan un mayor gasto de vitaminas siendo a veces incluso necesario un aporte suplementario.
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